domingo, 11 de octubre de 2015

Esas ganas

Esas ganas que nos entran de rompernos por dentro, de arañar las aceras. Esas ansias por levantar el asfalto al andar,  por hacer marchitar a la primavera.
Muchos dijeron que estaba loca, que no se puede sobrevivir a un precipicio como el que llevo yo a las espaldas , que estoy llena de heridas porque nunca dejó que cicatricen. Que es cuanto empiezan a cicatrizar , arrancó la costra y dejo una bonita marca en mi piel.
No entienden que eso es lo bonito de la vida:  dañarse hasta hacerse sangre, hasta hacerse heridas.
Lamerse el daño a base de lengüetazos. Curarse a base de saliva . Pues sí , eso es lo bonito de la vida.
Algo que nos recuerde que nuestro paso por el mundo no fue en vano, que aún nos  queda suficiente espacio para unas cuantas más  historias dañinas.
Luego me preguntan Cómo consigo sobrevivir a base de tantos lagrimales rotos, y es que no sé cómo explicarles que hace tiempo conocí a una droga llamada poesía. Y ahora me arrimo a ella como una adicta.
Que lo tengo muy claro:
Sin la poesía,
Yo no viviría.

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